Las expectativas de la gente, lo que no puedes controlar.

Las expecativas que pone la gente sobre tu persona, tus acciones, tus pensamientos o tus motivaciones, es algo que no puedes controlar, por mucho que lo intentes. No hay forma de controlar eso, y no debes malgastar la energía en ello.

Por eso yo procuro no hacerlas, y digo procuro, porque tampoco se puede asegurar que el cerebro no actúe libremente y su química cognitiva elabore expectativas subconcientes sobre la gente que nos rodea.

Es mejor cuando procuras no hacerte expectativas sobre lo que pensará, hará o sentirá alguien con quien trabajas, amas, convives o te encuentras en la vida. Te sorprenderás gratamente, evitas sufrimiento, frustración, superas antes las incoherencias, y es así como das paso a las paradojas de la vida, esas maravillosas metáforas del devenir que nos acontece.

 

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